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Diabetes

Principales Afecciones

Daño hepático

Depresión

Disfunción Erectil

Nefropatía Diabética

Neuropatía Diabética

Obesidad

Píe Diabético

Piel

Retinopatía Diabética

Várices

Vida sexual de la mujer

Autoestima

 

Principales Afecciones

La prevalencia de la Diabetes Mellitus (DM) asciende peligrosamente en todo el mundo. En 1985 se estimó que existían 30 millones de personas con esta enfermedad, para 1995 esta cifra aumentó a 135 millones y se estima que, para el año 2025, será de 300 millones aproximadamente. En México este padecimiento ocupa el primer lugar como causa de muerte.

Se han identificado con claridad cuáles son las principales complicaciones de la DM: se estima que por cada 100 pacientes diabéticos 14 desarrollarán nefropatía, 10 neuropatía, 10 pie diabético (y que 30% de ellos terminará en amputación), 5% desarrollarán ceguera y un elevado riesgo de padecer enfermedad isquémica del corazón y enfermedad cerebro vascular, así como trastorno depresivo y cambios de personalidad. En la tabla 1 se enlistan las principales complicaciones que puede presentar la persona quien vive con diabetes.

Tabla 1. Principales complicaciones de la Diabetes Mellitus.

 

Para prevenir estas complicaciones resulta indispensable llevar un adecuado control de la glucosa en sangre, realizando su automonitoreo según especificaciones del médico tratante, un plan de alimentación y actividad física. Además, en cada consulta, el médico deberá investigar de manera intencionada la presencia de cualquier complicación.

El paciente bien tratado debe lograr un adecuado control de su peso (IMC >18 y <25), presión arterial (130/85 mmHg), cuidado de sus pies, colesterol total (<200 mg/dL), triglicéridos (<150 mg/dL) y hemoglobina glucosilada (<7%, aunque se recomienda que el médico establezca este valor para cada paciente).

Referencias:
1.Arboleya-Casanova, H, Morales-Andrade, E: Epidemiología del pie diabético: base de datos de la CONAMED. Vol. 13, Enero-Marzo 2008.
2.Moreno AL, Limón CD: Panorama general y factores asociados a la diabetes. Rev Fac Med UNAM. Vol. 52, No. 5, septiembre-octubre, 2009.
3.Norma Oficial Mexicana NOM-015-SSA2-1994, Para la prevención, tratamiento y control de la diabetes.

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Daño hepático

También es conocido como esteatosis hepática. En personas que presentan diabetes se ha encontrado una prevalencia de padecer problemas en el hígado, debido a que cursan con problemas como el Síndrome Metabólico (SM), factor fuertemente asociado a la Esteatosis hepática (EH).

El hígado es uno de los órganos del cuerpo que se encarga del metabolismo de carbohidratos o azúcares, proteínas y lípidos o grasas. Pero cuando comienza a almacenar de manera anormal las grasas, se desarrolla la EH. El hígado se daña de esta manera al presentarse en el paciente diabético condiciones como la obesidad, alcoholismo, alteraciones nutricionales, el uso de medicamentos, entre otros aun no identificados. Por lo tanto, los factores de riesgo asociados a la EH son la edad (>40 años), índice de masa corporal (IMC) >25 Kg/m2, el género femenino, entre otros.

Los síntomas que se pueden presentar durante la EH son fatiga, malestar general y dolor abdominal a la altura del hígado. Sin embargo, son poco específicos de dicho padecimiento y su médico deberá realizar estudios de laboratorio es caso de sospecha de la misma.
Es importante, una vez establecida la EH en el paciente diabético, que se tomen medidas terapéuticas encaminadas a reducir el SM, es decir:

  • Reducir la resistencia a la insulina (en pacientes con DM tipo 2).
  • Atacar la obesidad
  • Mantener valores adecuados de triglicéridos, colesterol y glucosa en sangre
  • Tensión arterial menor a 130/85 mmHg.

Así como seguir al pie de la letra el tratamiento con medicamentos que el médico tratante determine, y llevar a cabo un programa de dieta saludable, ejercicio y automonitoreo de glucosa en sangre.

Referencias:

Sánchez LK: Esteatosis Hepática y Diabetes Mellitus. Diabetes Hoy para el médico y el profesional de la salud. Vol. V, No. 5, septiembre-octubre, 2004

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Depresión

De manera general, cualquier persona se puede deprimir o sentir deprimida de vez en cuando. Sin embargo, hay ocasiones en que dicha depresión o tristeza simplemente se mantiene. La persona comienza a pensar, por lo mismo, que la vida no vale la pena, que se encuentra perdida o sola. Si este sentimiento se presenta durante gran parte del día y por un lapso de seis meses o más, es una señal de depresión.

Las personas con diabetes incrementan riesgo de padecer depresión. Es posible que un factor importante en el desarrollo de la depresión sea el estrés que provoca manejar la diabetes a diario; sin considerar cuando se presentan complicaciones de la enfermedad.

Si te sientes deprimido y sin energía, existen muchas probabilidades de que tareas tales como el control frecuente del nivel de azúcar en la sangre te resulte demasiado. Si te sientes tan ansioso que no puedas pensar correctamente, será difícil que puedas seguir una buena dieta. Es posible, por lo mismo, que no tengas ningún deseo de comer y, evidentemente, esto afectará tus niveles de azúcar en la sangre.

El primer paso a dar será reconocer la depresión. Si te has sentido verdaderamente triste, comprueba si tienes algunos de los siguientes síntomas:

  • Pérdida del placer, es decir si no te interesa realizar actividades que antes disfrutabas.
  • Problemas para dormir, si despiertas con frecuencia en la noche, o duermes más de lo habitual, incluso durante el día.
  • Si te despiertas más temprano que de costumbre y ya no puedes volver a dormir.
  • Si comes más o menos de lo que solías, y por lo mismo presentas aumento o baja de peso.
  • Problemas para concentrarte.
  • Si te sientes cansado todo el tiempo.
  • Si te sientes nervioso o ansioso todo el tiempo.
  • Si tienes sentimientos de culpa (“nunca hago nada bien”, “soy una carga para los demás”).
  • Si tienes más tristeza durante la mañana que durante el resto del día.
  • Si tienes pensamientos suicidas o piensas en maneras de lastimarte.

El segundo paso a dar será solicitar ayuda profesional. Habla de ello con tu médico, ya que si no está bien controlada tu diabetes, puede provocar síntomas similares a los de la depresión. Si esto queda descartado, es muy probable que tu médico te recomiende consultar a un especialista. Acude a consulta con un psicoanalista, psicólogo o psiquiatra, quien podrá apoyarte a enfrentar la depresión y sus complicaciones.

Fuente: 

http://www.diabetes.org/espanol/todo-sobre-la-diabetes/diabetes-tipo-2/inquietudes-habituales/la-depresin.html. 

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Disfunción Erectil

La disfunción eréctil (DE) tiene un impacto negativo en la salud sexual masculina y en su calidad de vida. Se define como la incapacidad que tiene un hombre para lograr y/o mantener una erección lo suficientemente adecuada para tener una actividad sexual satisfactoria.

La frecuencia de la DE es mayor en los pacientes diabéticos (de los cuales entre el 20 y 80% la padecen) al compararla con la población general. La DE en dichos pacientes se encuentra asociada al incremento en la edad (vejez), mal control metabólico, mayor tiempo de evolución de la diabetes, al hábito de fumar, al consumo de bebidas alcohólicas, depresión, uso de algunos fármacos, hipertensión arterial, entre otros.

Generalmente, durante el sueño, la erección se produce de manera involuntaria, igual que en la relación sexual o en la masturbación, pero siendo estas dos últimas resultado de la excitación o estimulación sexual. Para que se produzca una erección es indispensable que el varón no presente problemas anatómicos y funcionales en el pene.

Muchos hombres tienen problemas de erección ocasional o temporal, pero eso no siempre significa que la disfunción eréctil se convertirá en un problema crónico. Para que el problema se diagnostique como DE, debe de presentarse en forma regular. Puede ser que no suceda cada vez que un hombre quiera tener relaciones sexuales, pero con el tiempo, se presenta repetidamente.

¿Cómo prevenir la disfunción eréctil?
La mayoría de los factores asociados o que causan la disfunción eréctil en los pacientes diabéticos se pueden controlar. Primeramente, es necesario controlar los niveles de glucosa en sangre y llevar un monitoreo de los mismos, así como los de hipertensión arterial, triglicéridos y colesterol. Es recomendable erradicar el hábito de fumar y de consumir bebidas alcohólicas, además de tener una dieta saludable y realizar actividad física.

Por otro lado, si bien no es posible curar la DE en la mayoría de los casos, hoy en día existen tratamiento eficaces para el control de la misma y que ayudan al hombre a responder natural y espontáneamente al estímulo sexual. Consulta a tu médico para mayor información respecto al manejo de esta condición altamente tratable.

Referencias:

1.Castelo ECL, Licea PM: Disfunción sexual eréctil y diabetes mellitus. Aspectos etiopatogénicos. Rev Cubana Endocrinol 2003; 14(2).
2.Fong ME, Azuara JA: Prevalencia de disfunción eréctil en pacientes diabéticos. Med Int Mex 2007; 23(6):477-480.
3.Acuña CA, Disfunción eréctil: Aspectos generales, elementos clínicos y clasificación. Médicas UIS 2002; XVI(2):64-73.
4.http://www.reenciendelallama.com.mx

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Nefropatía Diabética

Los riñones son dos órganos que filtran el material de desecho de la sangre, el cual se libera hacia el exterior mediante la orina. Dentro de sus principales funciones se encuentran el aporte de hormonas importantes, regular la presión sanguínea y los niveles de agua, minerales y sales presentes en el cuerpo.

En los pacientes con Diabetes Mellitus (DM), los riñones pueden dañarse principalmente por el mal control de la glucosa en la sangre, dando paso a la aparición de la Nefropatía Diabética (ND). También existen factores de riesgo relacionados a dicha enfermedad como los antecedentes genéticos, la hipertensión arterial, el hábito de fumar, el consumo de dietas hiperproteicas y la hiperlipidemia.

A medida que avanza la enfermedad se pueden presentar diferentes síntomas, principalmente: fatiga, espuma excesiva en la orina, malestar general, hipo frecuente, prurito generalizado, dolor de cabeza, náuseas y vómito, inapetencia, hinchazón de las piernas, inflamación, retención de líquidos.

Una vez que se ha diagnosticado la DM es necesario prevenir el desarrollo de la ND mediante:

  • Modificar los hábitos dietéticos
  • Cambiar el estilo de vida
  • Practicar continuamente ejercicio
  • Abandonar el consumo del tabaco
  • Evitar el excesivo consumo de proteínas y
  • Controlar los niveles de lípidos en la sangre.

La hipertensión arterial también es un factor importante a controlar, por lo que debe ser estrictamente nivelada a cifras probablemente inferiores a 135/85 mmHg.
Recuerda que es importante llevar un control adecuado de los niveles de glucosa en el organismo mediante el automonitoreo, y un cuidado especial del organismo. Es importante que acudas con tu médico de manera preventiva para que realice revisiones y evitar así cualquier complicación futura.

Referencias: 

1.Luño J: Prevención de la nefropatía diabética. Nefrol Mex 2000; 21(4):185-190.
2.http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000494.htm. Página actualizada el 6/1/2010. 

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Neuropatía Diabética

La neuropatía diabética es una complicación que presentan los pacientes con Diabetes Mellitus (DM) modificando su calidad de vida, debido a que todos los nervios son susceptibles de daño por la enfermedad. Es más frecuente en los hombres y aumenta en relación con la edad, la estatura y el tiempo de evolución de la diabetes.
Este trastorno es una alteración en los vasos sanguíneos causado por las concentraciones altas de glucosa en el organismo. Esto disminuye la cantidad de sangre que llega a los nervios provocando alteraciones y daños que disminuyen o dificultan la tarea de transmisión de mensajes al cerebro y otras partes del cuerpo. Lo cual se manifiesta con diferentes síntomas como:

  • Sensación de mareos
  • Diarrea o estreñimiento
  • Disfunción eréctil
  • Dolor o sensación de ardor en piernas y brazos
  • Ausencia de sensibilidad, sobretodo en los pies y dedos
  • Adormecimiento y hormigueo
  • Problemas urinarios
  • Depresión
  • Disminución de la percepción de la temperatura. 

Si estos síntomas no son tratados a tiempo pueden provocar alteraciones como falta de sensibilidad, disminución de la función cardiaca, sensación de tener el abdomen inflamado o duro, estreñimiento, debilidad muscular y dolor severo, que pueden incapacitar al individuo por la gravedad de las complicaciones.

Los pacientes que no controlan sus niveles de glucosa son los más susceptibles a presentar esta enfermedad.

Para contrarrestarla se recomienda el adecuado control de la diabetes con automonitoreo constante de niveles de glucosa, y un tratamiento que tenga como intención mejorar el funcionamiento de los nervios y actuar en la causa del problema. El ácido tióctico es un tratamiento que corrige directamente la causa del problema y ha mostrado excelentes resultados terapéuticos.
Para el dolor se recomienda el tratamiento con analgésicos, sin embargo este no corrige el problema y los pacientes pueden presentar adicción dependiendo del medicamento que se les administre.

Para prevenir esta enfermedad se recomienda un control adecuado de los niveles de glucosa en el organismo mediante el automonitoreo, y un cuidado especial del organismo, principalmente en las extremidades inferiores y el pie. Es importante que acudas con tu médico de manera preventiva para que realice revisiones y evitar así cualquier complicación futura.

Referencias: 

1.Llanes BJ, Fernández MJ, Suec A, Álvarez DH, Chirino CN, Valdés PC, Franco PN, Savigne GW, Reinaldo CD: Utilidad del Michigan Neuropathy Program para identificar clínica de neuropatía diabética y evaluar su severidad. Rev Cubana Angiol y Cir Vasc 2008, 9(1).
2.Cantú BC, Baizábal CF, Aldrete VJ, Chávez GE: Aplicaciones clínicas del ácido tióctico (ácido a-lipoico) en pacientes con neuropatía diabética sintomática: revisión. Med Int Mex 2007;23:151-158.
3.Gómez PF, Hernández JS, Rull J: Avances en el tratamiento de las manifestaciones sensitivas de la neuropatía diabética. Rev Endocr Nutri. Vol. 10, No. 2, abril-junio, 2002.

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Obesidad

La obesidad es uno de los principales problemas de salud a nivel mundial. Se trata de una enfermedad crónica caracterizada por el almacenamiento en exceso de tejido adiposo en el organismo, acompañada de alteraciones metabólicas que predisponen la presencia de trastornos que deterioran el estado de salud. Se presenta como consecuencia del desequilibrio entre la energía ingerida y el gasto de la misma.

Se encuentra asociada en la mayoría de los casos a enfermedades del sistema endocrino, cardiovascular y ortopédico, principalmente, y relacionada a factores biológicos, socioculturales y psicológicos. En México, más del 70% de la población adulta tiene obesidad y sobrepeso, siendo el origen de estos padecimientos factores genéticos y ambientales (estilo de vida: hábitos alimenticios y actividad física). No distinguen género, edad, estado socioeconómico ni cultura, y se encuentran estrechamente relacionadas con padecimientos como diabetes, hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular. 

Desafortunadamente, en nuestra sociedad como en muchas otras, existe discriminación hacia la persona obesa. Por esta razón la presencia de problemas emocionales se observa en algunos pacientes obesos. Tal es así que dichos pacientes, perciben su imagen corporal y peso de una manera más negativa que las personas delgadas y frecuentemente experimentan depresión y ansiedad, con más frecuencia en mujeres que en hombres.

Los trastornos psicológicos reportados en el paciente obeso incluyen: depresión, ansiedad, alteraciones emocionales de la imagen corporal, y un subgrupo de pacientes tienen problemas graves con su conducta alimentaria (anorexia nerviosa, bulimia y un trastorno por comer de más).

Para saber si una persona tiene sobrepeso u obesidad, se consideran los valores obtenidos con la medición del índice de masa corporal (IMC), que nos indica lo siguiente: si el IMC se encuentra entre 18 y 24.9 se considera normal; si es mayor a 25 y menor a 27 tiene sobrepeso, y si es mayor a 27 implica obesidad. El IMC relaciona el peso (en kilogramos), y estatura (en metros) al cuadrado, y se mide de acuerdo a la siguiente ecuación:

  

Como tratamiento de la obesidad, se deben llevar a cabo cuatro estrategias importantes: modificar los hábitos alimenticios, incrementar la actividad física, dar tratamiento al aspecto psicológico así como detectar y tratar oportunamente las enfermedades subyacentes asociadas con la obesidad. Si llevando a cabo estas estrategias no se logran resultados satisfactorios, se debe recurrir a tratamiento farmacológico y cirugía.

Primeramente, el paciente se debe realizar un examen médico completo y recibir consejos de su médico tratante. Posteriormente, el tratamiento nutricional será básico en el régimen integral del paciente obeso. Por lo tanto, debe calcularse una dieta hipocalórica para el peso ideal (20 a 25 kcal/Kg de peso al día), lo que ayudará a la pérdida del peso, distribuida en 55% de carbohidratos, 25% de grasas, 20% de proteínas y adicionar 40 g de fibra al día. Esta dieta debe ser fraccionada, es decir, de cuatro a cinco tiempos de comida al día, siempre que se adapte a la actividad laboral del paciente.

Así mismo, debe incrementar su actividad física, en la que el ejercicio debe ser constante, sistemático, regular y aeróbico, en un promedio de 150 minutos por semana: 5 a 10 min de calentamiento, 20 a 30 min de ejercicio aeróbico máximo, y 5 a 10 min de relajación.

Referencias: 

1.NORMA Oficial Mexicana NOM-174-SSA1-1998, Para el manejo integral de la obesidad.
2.Luckie DA, Cortés VF, Ibarra MS: Obesidad: transcendencia y repercusión médico-social. Rev Esp Med Quir 2009, 14(4):191-201.

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Píe Diabético

En México, la diabetes mellitus (DM) es una enfermedad que crece aceleradamente. Desde el año 2000 ocupa el primer lugar como causa de muerte en el país. Este padecimiento se presenta en todos los grupos de edad, principalmente en individuos de 25 y 59 años y cada vez se observa en aquellos más jóvenes.
Las causas más frecuentes de muerte en pacientes con DM son las complicaciones, siendo la principal de ellas la aterosclerosis o enfermedad de los vasos sanguíneos grandes (infarto, evento vascular cerebral, riesgo de amputación de miembros inferiores). También se pueden presentar complicaciones crónicas como la insuficiencia renal, pérdida de la visión y pie diabético.

El paciente diabético es más susceptible a padecer problemas de los pies, debido a la neuropatía y consecuente pérdida o disminución de la sensibilidad al dolor, sin importar si presenta problemas circulatorios. Así mismo, tiene una frecuencia más alta de infecciones en los pies y presenta alteraciones en la cicatrización que incrementa su riesgo. De tal manera que, y de acuerdo con la OMS, el pie diabético se define como la infección, ulceración y destrucción de los tejidos profundos, asociadas con anormalidades neurológicas (pérdida de la sensibilidad al dolor) y enfermedad vascular periférica de diversa gravedad en las extremidades inferiores.

De manera general, la piel del pie posee un estrato córneo (queratinoso) que responde normalmente a las demandas de fuerza, estrés, marcha, peso corporal y ejercicio. En las áreas de mayor presión aumenta su queratinización, formando callosidades, las cuales fácilmente se fragmentan y ulceran, pero éstas no pueden cicatrizar fácilmente en pacientes diabéticos. La piel plantar de dichos pacientes también experimenta disminución de la sudoración, lo que provoca que se torne seca y produzca grietas y cuarteadoras que fácilmente se infectan.

La mayoría de los pacientes diabéticos no pueden detectar este tipo de problemas en sus pies, debido principalmente a la pérdida de la sensibilidad, por lo que el pie queda expuesto a lesiones indoloras. Por esta razón, es frecuente que el paciente se lastime sin darse cuenta, por ejemplo: cuando corta sus uñas y los callos hasta planos muy profundos, al intentar calentar los pies con agua caliente o cojines eléctricos y al usar de manera incorrecta los zapatos, deformando su pie o ensanchándolo. Todo esto da por resultado retención de líquidos en los pies, inflamación e infección a veces dolorosa.

Para prevenir este padecimiento es preciso, además de realizar siempre una exploración completa de las extremidades inferiores, identificar los factores de riesgo asociados a esta complicación: tiempo de evolución de la DM, grado de control de glucosa en sangre, hipertensión, arteriopatía, neuropatía y dislipidemia. Así mismo, resultará importante detectar en el paciente el deterioro de la agudeza visual y la ausencia de sensaciones. Una vez con el problema, el tratamiento efectivo tiene su base en las estrategias integrales para el cuidado de las heridas, evitar el sobrepeso, llevar el control óptimo de glucosa en sangre y, cuando se requiera, hacer el uso apropiado de antibióticos. Eventualmente, la intervención quirúrgica por parte del personal médico también será parte del tratamiento.

Sin embargo, en nuestro país el paciente acude a la atención médica en etapas avanzadas, cuando ya presenta ulceración en el pie y resulta difícil para el servicio médico contrarrestar esta etapa y evitar la amputación de la extremidad. Por lo anterior, te invitamos a revisar tus pies periódicamente, mantener tus niveles óptimos de glucosa, realizando su monitoreo regular, tomar tus medicamentos siguiendo las indicaciones de tu médico tratante, realizar la actividad física recomendable para ti y mantener una dieta balanceada. Así mismo, te recomendamos consultar a tu médico, ya que es el profesional que mejor puede aclarar tus dudas.

Referencias: 

1.Moreno AL, Limón CD: Panorama general y factores asociados a la diabetes. Rev Fac Med UNAM. Vol. 52. No. 5, septiembre-octubre, 2009.
2.www.facmed.unam.mx/deptos/familiar/af8(3)/pie-diabetico.html.
3.López AS, López AF: Diabetes mellitus y lesiones del pie. Salud Pub Mex. Vol. 40, No. 3, mayo-junio, 1998.
4.Padierna LJ: Pie diabético: reporte de un caso y criterios de amputación. Med Int Mex, Vol. 25, No. 5, septiembre-octubre, 2009.
5.Marquina RA, Rivera MD, Castellanos RG, López RM, Márquez DL, Rodríguez GL: Factores de riesgo asociados a enfermedad vascular periférica en paciente con diabetes mellitus tipo 2. Rev Fac Mec UNAM. Vol. 46, No. 1, Enero-Febrero, 2003.

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Piel

El hecho de vivir con diabetes aumenta la importancia del cuidado de tu salud. Cuando no se lleva a cabo un control adecuado de la glucosa en sangre, se dañan a largo plazo casi todos los órganos del cuerpo, y la piel no es la excepción. Las manifestaciones cutáneas de la diabetes son numerosas y variadas.

Las personas que padecen diabetes tienen una mayor tendencia a sufrir problemas de circulación sanguínea y pérdida de sensibilidad en las extremidades inferiores. Esto puede conducir a una variedad de problemas, incluyendo piel seca, formación de callosidades, cambios en la forma del pie y úlceras en la piel. La buena noticia es que si sabes cuidar tus pies, podrás disminuir o incluso evitar estos problemas.

¿CÓMO PROTEGER MI PIEL DE INFECCIONES?

La piel tiene una capa protectora llamada manto ácido. La acidez, es la capacidad de la piel para proteger al organismo de microorganismos. Es gracias a esta acidez que la piel se encuentra protegida del ataque de sustancias externas, pues el organismo reacciona de manera efectiva ante los diferentes estímulos agresores que pudieran ponerle en riesgo. El manto ácido tiene un pH de 5.5 (ácido) en una piel sana, y para mantener la protección natural de la piel, es importante conservar el manto ácido en estas condiciones.
¿CÓMO CUIDAR SU PIEL?

Existen algunas medidas simples que puedes realizar para evitar las heridas y reducir el riesgo de daños en tu piel. Dedica parte del día a cuidarla, esto puede ayudar a mantenerla sana. A continuación encontraras algunas recomendaciones:

  • Después del baño seca completamente los pliegues del cuerpo (axilas, ingles, cuello, etc.) para evitar la humedad y posibles infecciones.
  • Evita rascarte costras o lastimarte con las uñas u objetos punzo cortantes.
  • Si alguna parte de la piel se transforma en color púrpura, debes acudir al médico de inmediato y no esperar a que se convierta en color negro.
  • Si presentas dolor, hinchazón y enrojecimiento de la piel acompañada de fiebre, debes acudir al médico.
  • Ten cuidado al cortar las uñas, usa crema y jabón suaves.
  • Revisa diariamente tus pies. Esto incluye inspeccionar el empeine y la planta de tus pies, y cada uno de tus dedos. Si tienes dificultad para flexionar, utiliza un espejo para ver la planta de tus pies o pídele a alguien que te ayude.
  • Observa tus pies en un lugar con buena iluminación. Un buen momento para hacer esto es después de tomar un baño o una ducha.
  • Mantente atento a los cambios. Busca cortes, raspones, ampollas, callosidades, callos, uñas encarnadas o signos de infección. También busca piel blanca, húmeda o arrugada, especialmente entre los dedos.
  • Percibe si aumentó la temperatura de la piel. Las zonas calientes pueden sugerir la presencia de una infección o una inflamación. Si sufres de daño nervioso en el pie, podrías sentir poco o nada de dolor para alertarte de éste problema.
  •  

Tu piel requiere atención en forma regular. Asegúrate de que tu médico controle tu piel en cada visita. Siempre busca la ayuda de un profesional para el cuidado de la salud ante los primeros signos de problema.

CIRCULACIÓN
Si fumas, busca ayuda para dejar de hacerlo. Fumar daña los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de padecer problemas circulatorios. Haz ejercicio todos los días, si es posible. Consulta a tu médico antes de comenzar un programa de ejercicios. Asimismo, no te sientas en la misma posición por mucho tiempo, mueve tus piernas y pies en algunos momentos del día y evita cruzar las piernas o tobillos por periodos prolongados.
Usa medias y zapatos o botas cálidas cuando salgas en el invierno para evitar quemaduras por el frío. Recuerda que la sensación térmica en tus pies puede no ser confiable. Evita el uso de almohadillas térmicas o bolsas de agua caliente que queman la piel. Utiliza medias de lana para mantener calientes los pies

Referencias:>
1.http://www.fmd.org.mx/index.php?id=55,58,0,0,1,0
2.Santamaría, GV: Manifestaciones cutáneas de la diabetes mellitus. Rev Fac Med UNAM, Vol. 46, No. 4, julio-agosto, 2003.

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Retinopatía Diabética

La retinopatía diabética (RD) es una complicación común de la Diabetes Mellitus (DM). Representa un problema de salud y se considera la primera causa de ceguera y debilidad visual irreversible en los pacientes diabéticos, sobre todo en aquellos económicamente activos (1,2). Los grupos de pacientes más afectados son los que se encuentran entre los 50 y 60 años de edad, estando más perjudicado el género femenino y los que presentan DM tipo 1 (1).

La retinopatía diabética es causada por el daño a los vasos sanguíneos de la retina y se clasifica en dos tipos: retinopatía diabética no proliferativa (RDNP) y retinopatía diabética proliferativa (RP). (4)

  • La RNP se presenta primero. En ella, los vasos sanguíneos en el ojo se vuelven más grandes en ciertos puntos (llamados microaneurismas); o bien, pueden ser bloqueados. También se llegan a presentar hemorragias pequeñas o escape de líquido hacia la retina, lo que implicará problemas notorios con la vista.
  • La RP es la forma más severa y avanzada de la enfermedad. En este caso, nuevos vasos sanguíneos empiezan a crecer dentro del ojo, pero al ser frágiles pueden romperse y sangrar. Así mismo, aparecen pequeñas cicatrices en la retina y otras partes del ojo (el humor vítreo). Finalmente, se presenta la pérdida de la visión.

Otros problemas que se pueden desarrollar son la visión borrosa (edema macular), desprendimiento de la retina, aumento de la presión ocular (glaucoma) y cataratas.

Son varios los factores de riesgo que se han asociado con la aparición de la RD. Se consideran importantes la fecha del diagnóstico y el tiempo de la evolución de la DM, el mal control de los niveles de glucosa y lípidos en sangre, la presencia de enfermedad renal, la hipertensión arterial (HTA), el género, el hábito de fumar, la pubertad, el embarazo y los factores genéticos. (5)

Cuidados y prevención de la Retinopatía Diabética

La prevención de la RD debe dirigirse a controlar de forma óptima los factores de riesgo asociados con esta complicación. Primeramente, se requiere hacer conciencia de la DM en los pacientes, llevar a cabo un control estricto de los niveles de glucosa y lípidos en sangre, así como eliminar el tabaquismo.

Una vez que la RDNP se encuentra presente, además de los cuidados arriba mencionados y dependiendo de las indicaciones médicas, será importante el uso de antihipertensivos, evitar los ejercicios que aumenten la presión intraabdominal, los de contacto rudo entre individuos y/o los que incluyan movimientos bruscos de la cabeza, entre otros.

Finalmente, si ya se tiene RDP, se deben seguir acciones encaminadas a evitar la evolución de la misma a ceguera. En este caso se pueden indicar las ya mencionas y otras dirigidas a inhibir proteínas específicas y factores de crecimiento celular en el ojo (5).

Por lo anterior, te invitamos a mantener tus niveles óptimos de glucosa, realizando su monitoreo regular, tomar tus medicamentos siguiendo las indicaciones de tu médico tratante, realizar la actividad física recomendable para ti y mantener una dieta balanceada. Así mismo, te recomendamos consultar a tu médico, ya que es el profesional que mejor puede aclarar tus dudas.

Referencias: 
1.Prado, SA, Guido, JM, Camas, BJ: Prevalencia de retinopatía diabética en población mexicana. Rev Mex Oftalmol. Septiembre-Octubre 2009. 83(5):261-266.
2.Delgado, RZ, Carral, NJ, Guerreo, AE: Caracterización electrorretinográfica de la retinopatía diabética. Rev Cub Oftalmol. 2009. 22(sup) 154-164.
3.Licea, PM, Maciquez, RE, Cruz, HJ: Factores de riesgo asociados con la aparición de la retinopatía diabética. Revisiones bibliográficas. Inst. Nal Endocrin. Noviembre 2007. La Habana, Cuba.
4.http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001212.htm 

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Várices

¿Cómo prevenir la molestas “arañitas” en las piernas?
Las várices de extremidades inferiores (piernas) o enfermedades varicosas tienen una elevada prevalencia en personas cuyas profesiones los obligan a estar de pie por largos períodos de tiempo. De acuerdo con la Organización Mundial de Salud (OMS), las várices se definen como venas superficiales, en forma de cilindro, dilatadas anormalmente. Pueden presentarse en forma de “arañitas” vasculares, las cuales son dilataciones de pequeños capilares o vasos, o bien como dilataciones amplias de las venas.

Las várices en piernas se clasifican como primarias y secundarias. Los principales factores de riesgo son:

  • Edad: aparecen principalmente a partir de la tercera década.
  • Género: el predominio se encuentra en las mujeres.
  • Procedencia: su prevalencia se encuentra en países industrializados.
  • Actividad: la postura y la movilidad son influyentes.
  • Obesidad
  • Embarazo: la repetición del mismo aumenta el riesgo.
  • Herencia

Durante la adolescencia la presencia de várices no es común, pero comienza a aumentar el riesgo de padecerla durante la pubertad, como consecuencia de la actividad hormonal. En el embarazo la presión venosa es mayor y hace que las várices aparezcan o empeoren. Otros factores importantes para desencadenar este padecimiento son el sedentarismo, el uso de ropa ajustada, la posición sentada, el calor, el pie plano y el sobrepeso.


¿Cómo prevenir y tratar las várices?
Las principales molestias que pueden presentarse son la sensación de piernas pesadas y el dolor después de estar mucho tiempo de pie o sentada, que se presenta sobre todo hacia el fin de la jornada laboral. Este dolor puede mejorar con la elevación de los pies o después de caminar. La cirugía de las várices es aceptada como el método más eficaz para tratarlas y el de mejor pronóstico, pero debe estar bien indicado y en ocasiones puede ser insuficiente.

Para prevenir las várices se pueden realizar cambios en el estilo de vida como:

  • Evitar el exceso de peso.
  • Realizar ejercicios musculares de pantorrilla.
  • Realizar actividad física, evitar una sola postura durante el día. Se recomienda realizar caminatas con vendaje elástico adecuado, natación, bicicleta, entre otras.
  • Evitar la exposición prolongada al calor.
  • Evitar el uso de medias con elástico, ligas y ropa ajustada.
  • Usar zapatos adecuados, evitando los tacones altos.
  • Elevar las piernas de 15-20 cm, para favorecer la circulación sanguínea.
  • Evitar períodos prolongados de pie o sentado. Se recomienda caminar 5 minutos cada hora.
  • Usar medias elásticas o vendaje.
Referencias: 

1.Espinola C, Bernal M, Aucejo M, Villalba J: Prevalencia de várices en miembros inferiores en el personal del Hospital de Clínicas. Rev Chilena de Cirugía. Vol. 59, No. 5, octubre 2009.
2.Kouhri M: Várices en miembros inferiores. Epidemiología y tratamiento. Rev Clínica Quirúrgica, 2004. Disponible en: httt://www.durand.org.ar/clinica.htm. (Consultado: 01 octubre 2010).

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Vida sexual de la mujer

La diabetes tiene un impacto emocional importante en la vida sexual de la mujer, provocando problemas de deseo sexual y anorgasmia.

Al presentarse durante la diabetes niveles altos de glucosa en sangre, se puede experimentar cansancio intenso, con lo cual el deseo sexual se ve afectado. Con la disminución o desaparición del deseo sexual tampoco será posible experimentar excitación, tan necesaria para que se produzca la lubricación vaginal. Si bajo estas condiciones se lleva a cabo una relación sexual, ésta resultará difícil por la ausencia de lubricación vaginal. Es posible que durante dicha práctica se tengan, por ende, dolores o molestias al momento de la penetración, irritación y dificultad para producir un orgasmo.

Lo anterior puede repetirse en futuras relaciones, y si además sumamos a esto, el que la mujer con diabetes es susceptible a padecer infecciones vaginales frecuentes (mal olor, comezón, etc.) puede presentarse rechazo frente a las mismas. Por lo tanto, es importante que la paciente con diabetes lleve un estricto control de los niveles de presión arterial, glucosa, triglicéridos y colesterol en sangre. Además de llevar a cabo una dieta saludable y realizar actividad física.

También resulta indispensable dejar el hábito de fumar y el consumo de bebidas alcohólicas. Es aconsejable que hable con su pareja acerca de lo que quiere y siente. El médico tratante puede orientarla y brindarle mayor información acerca de este tema y encontrar juntos una solución al mismo.

Por otro lado, existen ejercicios que ayudan a brindar mayor sensibilidad en todo el cuerpo; a reencontrarse con el placer de cada persona; incrementar el vínculo afectivo entre los individuos, y de dar y recibir placer con su pareja. De esta manera la mujer puede vivir su sexualidad mediante el placer de otras zonas de su cuerpo. Si deseas más información al respecto, te sugerimos hablar con un terapeuta sexual sobre el tema, quien podría sugerir algunos ejercicios a realizar.

El orden de estos ejercicios debe ser al ritmo de cada persona. Éstos también pueden ayudar a tratar ciertos problemas sexuales como la anorgasmia. Sin embargo, dado que la sexualidad está integrada por la historia personal de cada uno, creencias, valores, emociones, etc., deberá contemplarse una transformación personal, interior y exterior para cualquier cambio.

Referencias:
1.Masters, W., Johnson, V. y Kolodny, C. (1987). La sexualidad humana. Vol.1. Barcelona: Grijalbo.
2.Sanz, F. (1999). Psicoerotismo femenino y masculino. 4ta. ed. Barcelona: Kairós.

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Autoestima

La autoestima es la actitud y valor que le damos a nosotras y nosotros mismos como personas, de acuerdo a rasgos corporales, mentales y nuestra forma de ser. Es cómo se siente y piensa una persona consigo misma.

La autoestima se aprende y se va construyendo a lo largo del tiempo, de acuerdo a diferentes experiencias de la vida, nos vamos formando un concepto de uno(a) mismo(a). Si tenemos un concepto positivo, tendremos mayor capacidad para desarrollar ciertas habilidades y aumentar la seguridad personal. La autoestima baja puede disminuir las potencialidades de cada persona e interferir con su progreso.

Las personas que han sido diagnosticadas con diabetes, sufren un impacto emocional, la noticia por sí sola puede generar miedos por el desconocimiento así como cambio en los hábitos. Es necesario contar con las herramientas necesarias para enfrentar la enfermedad, una de ellas es: la autoestima.

En el caso específico de la diabetes, La baja autoestima afecta a personas jóvenes y adultas que, pueden experimentar depresión, enojo y negación de la propia enfermedad. Existe mayor estrés, por lo tanto aumentan las molestias físicas. Debido a una mayor necesidad de afecto, posiblemente la agresión sea inhibida para obtener aprobación (1). La seguridad relacionada con la función sexual también puede reducir la autoestima y afectar temor a no cumplir sus propias expectativas o las de su pareja.

Es importante brindar información y el apoyo necesario a las personas que padecen diabetes; así como acompañar en el proceso de aceptación de la enfermedad mediante la responsabilidad que conlleva el tener una adherencia o apego al tratamiento. Se sabe que una persona con alta autoestima será más factible que tenga la disponibilidad para cambiar hábitos o incorporar nuevos, así como tomar los medicamentos.

El pertenecer a comunidades o grupos de personas con las mismas características también ayuda a las personas a identificarse con otras y no sentirse solas.
El Médico debe hablar con su paciente sobre el control metabólico, los cuidados a seguir, no angustiarlo acerca de las posibles complicaciones graves, ya que la actitud de la persona hacia la enfermedad así como sus deseos de seguir adelante son un factor determinante en la vivencia de la enfermedad.

Una persona constantemente estresada y preocupada le resultará complicado habituarse a la diabetes y tener disposición a ello. También es importante valorarse a sí mismas y mismos como personas en su totalidad, las características que definen a una persona no se basan en las enfermedades que tengan, ésta es sólo una entre muchas cualidades que se pueden potenciar y engrandecer. Teniendo una autoestima elevada, los cuidados a la propia persona serán mayores, pues nos valoramos, queremos y reconocemos nuestras capacidades.

Referencias:
(1) Gomez, E; Rodriguez, Y; Tapia, B; Duran, C y Calzada, R. Personalidad y autoestima del adolescente que padece diabetes mellitus insulino-dependiente. Bol Med Hosp Infant Mex. 2003; 60 (2) : 173-183